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lunes, 13 de diciembre de 2010

La competencia, el motor del progreso (Casos UEFA y PGA TOUR)

Por educación y formación, creo en la competencia.



Y, a mis 60 años, todo lo que he visto me ha confirmado que si queremos progresar como sociedad humana debemos fomentar la competencia y respetar la meritocracia. Debo decir que no creo en la competencia brutal y pura. Hay algunos pocos sectores críticos de la economía, y de la sociedad, que requieren una firme regulación. Creo que el mejor ejemplo de esto, es el mercado de capitales. En Chile, antes del año 1983, había un sector financiero sin suficiente regulación y ocurrió el desastre. En los años siguientes se reguló bien, y hemos sorteado de buena forma todas las crisis, a diferencia de muchos otros países incluyendo los Europeos y Estados Unidos.

Pero la verdad es que la competencia saca lo mejor del ser humano. Al flojo y al inepto lo obliga a trabajar duro para sobrevivir. Y al trabajador y al talentoso lo premia con retornos financieros, y de reconocimiento, que pueden ser enormes. Y esto a su vez impulsa el progreso para todos.

Quisiera dar dos ejemplos de actividades deportivas que al fomentar la competencia más pura, y la meritocracia, han llevado a sus actividades a niveles brillantes en cuanto a calidad del espectáculo, y han generado retornos espectaculares para los competidores ganadores.

Se trata del futbol Europeo (UEFA) y el golf de Estados Unidos (PGA TOUR):


En el caso de la UEFA hace muchos años que los principales países decidieron abolir el "cupo" que limitaba la presencia de jugadores extranjeros. En pocos años llegaron los mejores futbolistas del mundo al continente Europeo, el espectáculo mejoró significativamente, los espectadores se volcaron masivamente a los estadios. Se liberaron las restricciones de transmisión directa de los partidos por TV y se organizaron dos competencias a nivel Europeo que permitió que se enfrentaran frequentemente, entre sí, los mejores Clubes y los mejores jugadores. El resultado de este fortalecimiento de la competencia ha sido sensacional. El espectáculo futbolístico es, seguramente, el mejor del mundo, y los Clubes, y los jugadores de mayor mérito, tienen ingresos financieros espectaculares. Notable fue la alineación del Inter de Milán al ganar recientemente la Champions League: hubo sólo un Italiano en la cancha ese día. Seguramente liberar los cupos limitados para los extranjeros requirió mucho coraje de los directivos de cada país, pero hoy nadie lo cuestiona. El espectáculo es simplemente sensacional.

El caso de la PGA TOUR es también notable. Esta organización es una especie de cooperativa de individuos (los golfistas) que organizan torneos de golf, y los ingresos de cada uno de ellos depende única  y exclusivamente del resultado de su performance individual. En su historia esta organización que no tiene en sí  fines de lucro, ha donado cerca de dos billones de dolares a instuciones de caridad.

Para pertenecer al PGA TOUR un miembro tiene que cumplir, año a año, requisitos de dinero o torneos ganados. Existen unos 200 jugadores que pueden jugar los cerca de 35 torneos del año y para seguir al año siguiente, o hay que ganar un torneo, o hay que terminar entre los primeros 125 jugadores de mayores ganancias. En cada Torneo de 72 hoyos participan los 160 jugadores de mejor ranking, y al cabo de 36 hoyos pasan "el corte" los 60 mejores. Los que no pasan el corte no ganan ni un dolar.

Para llegar al PGA TOUR hay basicamente dos caminos principales: pertenecer a los 25 mayores ganadores de dinero del NATIONWIDE TOUR (la segunda división del golf de EEUU) del año anterior, o bien, participar en la QUALY del PGA TOUR, que es la competencia más dura del golf mundial. Está abierta a todo profesional de golf. Año a año, se inscriben más de mil jugadores que compiten, en cuatro exigentísimas etapas eliminatorias  por 25 cupos para la PGA TOUR y 50 cupos para el NATIONWIDE.

Hace unos 30 años hubo una especie de rebelión en el PGA TOUR, encabezada por los jugadores  "mediocres", que querían modificar la tabla de ganancias por torneo, que, como hoy, premiaba fuertemente a los "top ten" de cada competencia. En esencia querían repartir más "equitativament" el fondo de premios y tambíen premiar a los jugadores que no hacían el "corte". Además querían modificar los aportes al sistema de pensiones que también es calculado por estricta meritocracia en base a los resultados de cada torneo en que participa cada jugador. Este movimiento finalmente no prosperó y, en mi opinión, es esta esticta meritocracia lo que ha permitido al PGA TOUR ser la organización deportiva más exitosa del mundo.

Es que el premio por ganar un torneo de la PGA TOUR es, en promedio, más de un millón de dólares. Por lejos más que el tenis, que sí aceptó pagarle a sus jugadores "apearance fees"´por torneos aunque no ganaran ni un solo partido.

Es que la competencia pura en el golf, al igual que en el fútbol Europeo, ha atraido a los jugadores más talentosos. Los mejores son los que ganan y reciben premios en dinero extraordinariamente elevados. Los que juegan mal y no ganan rápidamente son reemplazados por los mejores golfistas del Nationwide, o de la Qualy. Puede sonar cruel, pero sólo sobreviven los realmente mejores y el espectáculo, por consiguiente, es de un nivel extraordinario. No es raro contabilizar asistencias de 30 mil espectadores por día en los principales torneos, y las audiencias de televisión son también, muy importantes.

Son sólo dos ejemplos del porqué  creo firmemente en la competencia y en la meritocracia.

1 comentario:

Elias Alejandro dijo...

Durisimo lo del PGA, pero ha funcionado maravillosamente. Es solo para los mejores y se nota.
Permanecer jugando por años es muy dificil, por lo que lo hacen son verdaderos astros de este deporte.